La nevera o refrigerador es el único electrodoméstico que trabaja las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Para garantizar que funcione de manera óptima, prolongar su vida útil y evitar que el consumo de energía eléctrica se dispare, es vital realizar mantenimiento preventivo periódicamente.
1. Limpieza de las bobinas del condensador
Las bobinas condensadoras acumulan polvo, pelusa y pelo de mascotas con el tiempo, lo que obliga al compresor a trabajar el doble para liberar el calor. Limpiarlas cada 6 meses es sumamente sencillo:
- Desconecta el refrigerador de la toma de corriente.
- Ubica la rejilla protectora (usualmente en la parte trasera o en la base inferior frontal).
- Usa una aspiradora con boquilla estrecha o un cepillo especial para remover toda la acumulación de suciedad de las bobinas.
2. Inspección y limpieza de los empaques de las puertas
Si los empaques magnéticos (gomas) de las puertas están agrietados o sucios, el aire frío se escapará, haciendo que el compresor no descanse. Limpia las gomas regularmente con agua tibia y jabón suave. Puedes verificar si sellan bien colocando una hoja de papel entre la puerta y el marco; si al cerrar la puerta puedes retirar la hoja de papel fácilmente sin resistencia, es momento de cambiar los empaques.
3. Mantén el congelador libre de obstrucciones de aire
Para un enfriamiento óptimo, el aire debe circular libremente. Evita bloquear las rejillas de ventilación internas del congelador con alimentos muy grandes. Esto ayuda a prevenir la formación excesiva de escarcha y mantiene una temperatura uniforme.
Realizando estos tres sencillos pasos una o dos veces al año, protegerás el motor de tu refrigerador y ahorrarás dinero en tu factura de luz. Visita nuestra sección de repuestos de refrigeración si necesitas reemplazar filtros de agua, termostatos o empaques.